ASOCIACION CULTURAL SANMARTINIANA DE LA MATANZA

Reconocida Oficialmente por el Instituto Nacional Sanmartiniano - Ley 15588
Fundada: 5 de Abril de 1975
Actividad: Historica, Cultural, Educativa y Social
Correo Electronico: acsanmartinianamatanza@yahoo.com.ar

viernes, 14 de diciembre de 2012

Informativo Nº 94

INSTITUTO NACIONAL SANMARTINIANO

ASOCIACIÓN CULTURAL
SANMARTINIANA DE LA MATANZA

 

INFORMATIVO OCTUBRE, NOVIEMBRE y DICIEMBRE DE 2012-AÑO XXXVIII-NRO.94

AÑO DEL BICENTENARIO DE LA CREACIÓN DE LA BANDERA NACIONAL Y DEL RETORNO A LA PATRIA DE JOSÉ DE SAN MARTÍN


POR QUE TODO ARGENTINO 
DEBE SER SANMARTINIANO
José Pacífico Otero (1)

1º.-Porque el sanmartiniano trasunta una nueva doctrina que emerge de la bondad y de la perennidad de la patria.

2º.-Porque el sanmartiniano  se remonta en sus causas primarias a los orígenes de la nacionalidad y estudia y analiza a esta nacionalidad en el cuadro histórico en que se gestó y se desarrolló la patria.

3º.-Porque al enfocar ese estudio se enfoca la figura máxima de esa gestación y de todo en el noble campo del pensamiento y de la inteligencia.

4º.-Porque estudiando a esta figura guerrera y espiritual del ciclo heroico que es San Martín, se estudian a las figuras menores que actuaron dentro de la órbita y obedeciendo el mismo impulso creador a que obedecía el Héroe, crearon y fundamentaron la epopeya.

5º.-Porque el sanmartiniano es una doctrina apolítica y de virtual trascendente, lo que permite que el corazón de los argentinos se vuelque por igual en la patria del pasado, del presente y del porvenir.

(1)-Fundador del Instituto Sanmartiniano, luego nacionalizado; su esposa en su memoria donó la réplica de la casa de Gran Bourg, que es donde hoy desarrolla sus actividades el Instituto.



JUAN BAUTISTA ALBERDI, 
ENCUENTRO CON SAN MARTÍN
14 de septiembre de 1843
“¡Qué diferente lo hallé del tipo que yo me había formado oyendo descripciones hiperbólicas que me habían hecho de él sus admiradores en América! Por ejemplo: yo le esperaba más alto, y no es sino un poco más alto que los hombres de mediana  estatura. Yo le creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado, y no es más que un hombre de color moreno, de los temperamentos biliosos.  Yo le suponía grueso, y, sin embargo, de lo que esta más que cuando hacía la guerra en América, me ha parecido más bien delgado; yo que creí que su aspecto y porte debían ser algo grave y solemne, pero lo hallé vivo y fácil en sus ademanes y en su marcha, aunque grave, desnuda de todo viso de afectación. Me llamó la atención su metal de voz, notablemente gruesa y varonil. Habla sin la menor afectación, con toda llaneza de un hombre común. Al  ver el modo de cómo se considera el mismo, se diría que este hombre no había hecho notable en el mundo, porque parece que él es el primero en creerlo así. Yo había oído que su salud padecía mucho, pero me quede sorprendido al verlo más joven y más ágil que todos cuantos generales he conocido de la guerra de nuestra Independencia, sin excluir al general Alvear, el más joven de todos. El general San Martín padece en su salud cuando está en inacción, y se cura sólo al ponerse en movimiento. De aquí puede inferirse la fiebre de acción de que este hombre debió haber poseído en los años de tempestuosa juventud. Su bonita y bien proporcionada

cabeza que no es grande, conserva cabellos, blancos hoy casi totalmente, no usa patilla ni bigote a pesar de que hoy lo llevan por moda hasta los pacíficos ancianos. Su frente que no anuncia un gran pensador, promete, sin embargo, una inteligencia clara y despejada, un espíritu delicado y audaz. Sus grandes cejas suben hasta el medio de la frente cada vez que se abren sus ojos, llenos aún de fuego de la juventud. La nariz es larga y aguileña, la boca pequeña y ricamente dentada, es graciosa cuando sonríe; la barba es aguda. Estaba vestido con sencillez y propiedad, corbata negra atada con negligencia, chaleco de seda, negro, levita del mismo color, pantalón mezcla celeste, zapatos grandes. Cuando se paró para despedirse acepté y cerré con mis dos manos la derecha del grande hombre que había hecho vibrar la espada libertadora de Chile y el Perú.”  



“No debemos ir a buscar ejemplos ni imitaciones en ninguna parte, cuando tenemos en nuestra historia la página más pura que la humanidad ha producido hasta nuestros tiempos. No debemos buscar inspiraciones extrañas cuando el General San Martín, allá en los Andes, hace más de cien años, dejó escrita para todas generaciones argentinas la gloria y la forma de alcanzarla.
                                                                                                                                                   Juan Perón



HONORES POSTUMOS
“LUTO PARA EL EJÉRCITO DECRETADO POR EL CONGRESO DE CHILE”
MINISTERIO DE GUERRA
Capitán General D. José de San Martín
Santiago, noviembre 23 de 1850
Habiéndose dado aviso al Gobierno por el Encargado de Negocios de Chile residente en París, que el 17 de Agosto último falleció en Boulogne el Capitán General del Ejército de Chile D. José de San Martín y considerando: 
1o.-Que el mencionado Capitán General prestó a varias Repúblicas de la América del Sur, y especialmente a Chile, mui distinguidos e importantes servicios en las guerras de su emancipación política;
2º.-Que es un deber del Gobierno de la República honrar su memoria y manifestar cuanto deplora su pérdida;
He venido a acordar y decreto:
1º.-La guarnición del Ejército que existe en esta Capital, vestirá de luto por el término de quince días, a consecuencias del fallecimiento del Capitán General D. José de San Martín.
2º.-Los Comandantes Generales de Armas de la República impartirán las órdenes para que los cuerpos del Ejército que existan en las provincias de sus mandos lleven también luto por igual motivo y en el mismo término.
3º.-La misma orden se dará a la Escuadra por el Comandante de Marina.
Comuníquese y publíquese.
                                      Bulnes                                     Pedro Nolasco Vidal
  


LA DESOBEDIENCIA QUE SALVÓ A LA PATRIA

Rivadavia lo increpa por la Jura de la Bandera en Jujuy, reiterándole airadamente el terror por tal resolución, como ya lo había hecho ante la Jura en las barrancas del Paraná,  y haciéndolo responsable de “…la reparación de tamaño desorden”… Es que, mientras pueblos y ejércitos sufrían los avatares de las derrotas y los beneficios de las victorias en la búsqueda de la definitiva independencia; en los integrantes del gobierno en Buenos Aires subyacía el temor por el incierto resultado de la aventura, y se jugaban intereses personales y materiales atados al resultado de la misma. Cuando el general Manuel Belgrano es enviado en marzo de 1812, a hacerse cargo del Ejército del Perú, este ya había sufrido los reverses de Huaqui el 20 de junio de 1811 y de Sipe-Sipe el 13 de agosto siguiente, y había obtenido la primera victoria de las tropas libertadoras al mando Antonio González Balcarce en Suipacha el 7 de noviembre. Pero desde aquel 7 de julio de 1810 que habían partido del Retiro, primero para encauzar la rebelión de Córdoba encabezada por el ex virrey Santiago de Liniers. A la llegada de Belgrano, un sin número de contratiempos, destituciones y movimientos políticos: entre ellos el envío de Saavedra a hacerse cargo de la situación y su derrocamiento como presidente de la Primera Junta y destitución antes de asumir el cargo. Además de las pésimas actuaciones represivas que había llevado a cabo Juan José Castelli, y como consecuencia es exonerado del cargo con la orden de volver a Buenos Aires. Es decir que cuando llega Belgrano a asumir el mando del Ejército y emprender una nueva campaña auxiliadora al Alto Perú, tiene por delante la difícil situación de recomponerlo y levantar la moral de la población fuertemente impactada por las sucesivas victorias de los españoles. Es decir que su misión tenía tanto
 de política como castrense, no olvidemos que la jerarquía eclesiástica y los que temían perder bienes y posiciones, dudaban de las convicciones y fortaleza de los aventureros del Sur. Ese es el clima perdedor que debe afrontar Belgrano, con un ejército que distaba mucho de serlo, hombres mal vestidos, sin armamento y sin instrucción. Tomando como primeras medidas: la organización y la provisión de los medios necesarios para enfrentar a los españoles. Debiendo hacer frente a la hostilidad de la población ante las exigencias de los “porteños”, y encontrar colaboración para el reclutamiento de tropas. Mientras marchaba hacia el sur, asediado por el ejército español compuesto por 3 mil hombres a la ordenes del general Tristán, Belgrano se mantuvo sereno “y jamás desesperó por la salud de la patria, mirando con marcada aversión a los que los que opinaban tristemente sobre ella” (1).  Decidió desbastar el camino para que nada que sirviese al enemigo quedara en pie y es así que planteo la necesidad a la población civil que se replegase junto con el ejército y quemara todo lo que quedaba atrás, produciéndose el Glorioso Éxodo Jujeño. La marcha continuó con Belgrano al frente y Díaz Vélez que se hizo cargo de la retaguardia debió enfrentar a las avanzadas realistas venciéndolas en Las Piedras el 3 de septiembre, victoria que produjo una fuerte repercusión en la moral de las fuerzas patrióticas. Belgrano simuló marchar hacia Santiago del Estero, acción que confundió a Tristán, descuidando las más elementales medidas de orden militar. Belgrano detuvo su marcha en las cercanías de Tucumán y mandó a Juan Ramón Balcarce a entrevistarse con el Cabildo a fin de conocer si contaba con su apoyo para enfrentar a los realistas.  Como respuesta Belgrano recibió  dinero y gente en número apreciable para reforzar sus fuerzas y se comenzó de inmediato con una serie de operaciones para reforzar la ciudad. El 23 de septiembre al avistar la ciudad de Tucumán, el general Tristán tuvo la gran sorpresa, allí lo esperaba Belgrano y su ejército y al día siguiente se decidiría la suerte de la Patria. Lo que se produjo el 24 y que alguien llamó “La batalla criolla” (2). El encuentro se desarrolló en un lugar denominado “Campo de las Carreras”. El choque fue recio, rivalizaron en despliegue de valor ambas partes, y cuando parecía que la superioridad de las tropas, organización y disciplina de las aguerridas fuerzas de Tristán ponían de su parte la victoria; apareció la caballería tucumana, que había estado oculta entre los árboles, esperando la orden de su jefe Balcarce, para arrollar con una carga tendida, dando espantosos alaridos y golpeando con las riendas y rebenques sus guardamontes, con lo que producían un ruido extraño y siniestro que unido al aspecto raro de su indumentaria, sembraron el espanto entre el enemigo, revirtiendo la situación, venciendo a los españoles quienes sufrieron cuatrocientas cincuenta bajas, seiscientos ochenta y siete prisioneros y una abundante pérdida de municiones, materiales y toda la artillería. Ante esta desastrosa situación, Tristán debió retroceder hacia Salta, donde tras un tiempo que permitió a Belgrano recibir refuerzos y reorganizar sus fuerzas, volvieron a enfrentarse, esta vez con la ventaja que Belgrano, con la colaboración de un natural de la zona, el capitán Aparicio, lo sorprendió por la retaguardia, donde tras un comienzo poco auspicioso los patriotas arrollaron a los invasores. Tristán se rindió incondicionalmente. Sellándose así el 20 de febrero de 1813, lo que Tucumán había significado para las Provincias Unidas, la salvación del Norte por obra de la desobediencia de quien en el lugar sabía, lo que hubiese sido para el futuro de la Patria, haber retrocedido según se lo ordenaban los temerosos integrantes del gobierno en Buenos  Aires. En el Bicentenario de estos heroicos hechos, con el más fervoroso reconocimiento y homenaje al General Belgrano y hasta el último de los valientes que, quizás sin saberlo nunca salvaron a la Patria. HONOR Y GRATITUD
(1)-Manuel Lizondo Borda-Tucumán la batalla del pueblo-pág.59
(2)-Caras y Caretas, Mayo de 1910


RETOCAR LA HISTORIA
…la primera vez que se quemaron libros públicamente desde la fundación de Roma fue en época de Augusto. Una vez enterrada la República. En aquella ocasión Augusto ordeno echar a las llamas los libros de historiador Tito Labieno. Tras haberlo condenado a muerte. Su delito había consentido en negarse a cambiar ciertos párrafos de su “Historia Romana”, en los que ensalzaba los tiempos republicanos.
La segunda quema de libros de toda la historia romana tuve el triste privilegio de asistir personalmente. Fue en tiempos de Tiberio, cuando él no había cumplido aún los veintiséis años. Ocurrió aquello cuando comenzaba el consulado de Cornelio Coso y Asinio Agripa. Jamás olvidaría la honda impresión que le produjo ver las obras de su venerado Cremucio Cordo ardiendo en una hoguera en el Foro. Había sido la consecuencia de una acusación insólita en el senado, que el propio emperador aprobó tácitamente al limitarse a fruncir el ceño. Lo acusaron de hablar bien en sus “Anales” de los asesinos de César. Había ensalzado a Bruto y había calificado a Casio como “El último de los romanos”
Pedro Gálvez: El maestro del emperador – págs.80/81


Nos han legado el principio de que la libertad es más preciosa que la vida… Incontables estudiantes, obreros, campesinos, maestros, científicos y voluntarios se han unido en la común lucha contra los verdaderos enemigos de la humanidad que son la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra
Mao Yushi (citado por Marcos Aguinis-La Nación: 19-09-2012)

“Reflexiones sobre las ideas de Democracia, Estado, Nación,
País, Patria, Pueblo y República”
Parte de la disertación del Dr. Jorge E. O’Farrell-18-07-1984

… los políticos y gobernantes no deberían nunca apelar al sentimiento patriótico de los ciudadanos para convencerlos de la bondad de sus planes, pues la Patria debe estar por encima de cualquier consideración temporal o política, pública o privada. Es legítimo en cambio, que apelen al respeto, a la dignidad y al amor al país, por la Nación y por la República, para convencer a sus conciudadanos de que deben observar actitudes éticas y aceptar ciertos sacrificios en su quehacer diario, que los propios gobernantes deben ser los primeros en profesar. Pienso que la mejor ventura que podemos desearle a nuestro país , es la que está escrita en la Constitución; que sea siempre una República representativa, democrática y libre; donde el Estado esté al servicio del hombre; donde el motor de lo económico sean las fuerzas vivas particulares; donde las instituciones republicanas funcionen; donde las clases laboriosas y pasivas cuenten con el respaldo de una legislación laboral y social que los proteja adecuadamente; donde la niñez no tenga problemas de nutrición o de sanidad y la juventud tenga posibilidades de ser educada y educarse; donde sean extrañas las dictaduras, los corporativismos y los totalitarismos; donde no haya causas que provoquen violencias; donde se cuente con elementos adecuados de seguridad para evitarlas y reprimirlas dentro de la ley; y donde funcione ordenadamente y en justicia, un cuerpo social educado, solidario y entusiasta. En la medida que se logre esto y que el país se mueva al ritmo acompasado, no de galeotes encadenados, sino de remeros libres; que  todos den de si pensando en si; que todos sientan de cerca como cosa diaria al País, a la Nación y a la República; que la Patria, más que una emoción explosiva, corra como el agua profunda de la pasión por las raíces de nuestro ser; cuando eso se logre, tendremos un estado eficiente, un país respetado, un pueblo activo, una República virtuosa, una Nación grande y una Patria tranquila y fecunda:





Agradeciendo al Instituto Nacional Sanmartiniano,
Municipio y Honorable Concejo Deliberante
de La Matanza, Autoridades, Instituciones,
Medios de Comunicación, Socios y Amigos
el apoyo y la colaboración brindada,
 les deseamos lo mejor

f e l i c e s      f i e s t a s

DICIEMBRE DE 2012

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